Una elección extraña. Quizá extrañamente apropiada. Aun así, una elección no autorizada. El equipo de Céline Dion ha emitido un comunicado en nombre del icono canadiense, afirmando que Donald Trump no tenía derecho a utilizar su canción ‘My Heart Will Go On’ durante un mitin de la campaña presidencial en Montana.
El uso de su oscarizada canción de la película ‘Titanic’, de 1997, no fue autorizado «en modo alguno» y Dion «no respalda este uso ni ningún otro similar». El comunicado rezaba así: «Hoy, el equipo directivo de Celine Dion y su discográfica, ha tenido conocimiento del uso no autorizado del vídeo, la grabación, la interpretación musical y la imagen de Celine Dion cantando ‘My Heart Will Go On’ en un mitin de la campaña de Donald Trump en Montana».
«Este uso no está autorizado en modo alguno y Celine Dion no respalda este uso ni ningún otro similar». El comunicado concluía: «¿De verdad ESA canción?».
Una vez más, Trump y su equipo de campaña parecen tener poca o ninguna conciencia de sí mismos cuando se trata de… bueno, cultura. Tras el uso no autorizado del himno LGBTQ+ del artista francés Woodkid la semana pasada -cuya ironía no pasó desapercibida para muchos-, Trump ha utilizado ahora una canción que sonaba en una película sobre un barco que se hunde.






