La atmósfera ‘Checolover’ luce afligida. El color Red Bull Racing perdió su brillo en el Autódromo de los mexicanos. Su piloto iba corriendo al fondo de la tabla, intentando sumar puntos y rescatar algo después del tiempo perdido por una penalización de cinco segundos en la arrancada y por el choque con Liam Lawson (RBF1).
Checo Pérez dijo antes de subirse al monoplaza que “rendirse no era opción”, pero la maniobra de saltar desde el lugar 18 de la parrilla hasta el frente demandaba una remontada épica que quizá era poco probable tras un fin de semana en el que nunca fue de los cinco mejores pilotos, ni en las sesiones de prueba, ni en la clasificación.
En el ‘corralito de prensa’, Checo tuvo que dar de nuevo explicaciones sobre una mala carrera.
Se va de su cuarto México GP a bordo del Red Bull en décimo séptimo lugar, el último de todos, después del novato Liam Lawson, con quien tuvo un choque que abonó a su retraso.
En México no pudo resarcir el amargo pasaje del 2023, es decir, van dos años que Checo se retira disculpándose con sus fans. Los pilotos de Ferrari fueron inalcanzables y Carlos Sainz se apropió de los aplausos de los mexicanos. El piloto español dijo que los mexicanos lo hacen sentir latino y en casa. Mientras Checo hablaba con los medios, detrás, en la pantalla, Carlos, Lando Norris (2°) y Charles Leclerc (3°) celebraban con la champaña. Un póster triste más incluido en los momentos difíciles del mexicano.
“Ha sido un fin de semana complicado, mi peor Gran Premio, porque el año pasado choqué llegando a la primera curva. Siempre lo he dicho, mi sueño es ganar el GP de México y lo volveré a intentar el próximo año (…) me voy con mucha energía después del apoyo de toda la gente, que han hecho que valga todo y que no me voy a rendir por ellos”.






