Fue una noche de triunfalismos adelantados, de advertencias de que la última palabra la tendrá la ciudadanía en las urnas, de la cuenta regresiva hacia los comicios presidenciales, ahí, a unos pasos de la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, vórtice y semilla del complejo proceso de democratización en México.
Ataques y contraataques, Xóchitl contra Claudia que revira algunos y evade otros. Sheinbaum contra Gálvez que insiste en llamarla narcocandidata, candidata de las mentiras y autoritaria. Máynez repartiendo golpes a ambas, a veces más a su adversaria del PAN-PRI-PRD que a la morenista.
“Tengo una pregunta para la candidata de las mentiras, las dos tuvimos un encuentro con el Papa. ¿Le contaste a su Santidad cómo usaste la Virgen de Guadalupe en una falda a pesar de que no crees en ella ni en Dios?», lanzó Xóchitl Gálvez a Claudia Sheinbaum. «Tienes todo el derecho de no creer en Dios, es un tema personal, a lo que no tienes derecho es a usar a la fe de los mexicanos como oportunismo político, eso es una hipocresía», atacó.
Fue la noche del todo o nada entre las candidaturas presidenciales a 14 días de la madre de todas las batallas. El último cara a cara en este sitio cargado de símbolos, de memoria, de recapitulación.
Nos encontramos en Tlatelolco, donde ocurrió uno de los episodios más dolorosos del país: la represión del 2 de octubreClaudia Sheinbaum, candidata a la presidencia de la coalición Sigamos Haciendo Historia
El candidato de Movimiento Ciudadano abre el debate con el asunto de su supuesto crecimiento en las encuestas y su presunto segundo lugar en los sondeos demoscópicos. La abanderada de la coalición Fuerza y Corazón por México (PAN-PRI-PRD) opta por mostrar una fotografía de la concentración masiva en el Zócalo capitalino de la mañana, denominada Marea Rosa, y afirma que “la esperanza ya cambió de manos”.






